22 de septiembre de 2011

¿Por qué creo que no deben hacerlo?

La noticia de que los partidos políticos han acordado que el consejo de RTVE acceda a la elaboración del telediario puede leerse aquí: En Público; en El País; en El Mundo; en ABC.
O sea, que pretenden controlar el contenido de los informativos de la tele pública. Pero claro, todo eso no cabe en un titular de prensa.
Los políticos se equivocan, porque si quieren jugar a ser periodistas, que lo sean. Pero para ello deben renunciar a ser políticos. Son tareas absolutamente contrarias.
La mayor característica, la mejor, la que define a un buen periodista, es precisamente su independencia de criterio, mientras que los políticos (al menos en este país) están sometidos a la disciplina de su partido y están entrenados para defender cosas en las que no creen. Sus propios compañeros, idealistas al principio, les han convencido de que lo que creen es inalcanzable y de que a veces deben recurrir a medios bastardos e indignos, radicalmente contrarios a lo que persiguen. Porque les han convencido de que el fin justifica los medios. Y cualquiera sabe que no hay fin. Solamente hay medios, caminos para llegar a esos fines.
La mejor, la única garantía de un información veraz e independiente es que los periodistas trabajen con libertad, que puedan decidir qué contenidos introducen en un telediario y qué enfoque les dan. Y si se confunden, que pierda audiencia esa tele, que no la vea nadie.
Esto de que los partidos políticos establezcan la composición de un consejo de redacción es una cacicada impropia de un país democrático. ¿Qué temen?, ¿a qué tienen miedo?
Temen la verdad.
Temen que en ese informativo se dé una información que les sea desfavorable. Y presionan para que esa cara fea que tienen ni se asome a los medios públicos.
Se confunden, porque así descalifican a esos medios. La estrategia posterior es descalificar a quien no sigue los criterios de las teles y radios que ellos se creen capacitados para controlar.
Si esto es así ahora con el PSOE en el Gobierno, ni quiero pensar qué será cuando en el bipartidismo que sufrimos se haga el PP con el poder.
Llevo cosa de un año acudiendo más o menos una vez a la semana a la tertulia matutina de Radio Euskadi. Ni sé las veces que en la entrevista de las 9.00 de la mañana he coincidido en los estudios con representantes políticos. Lo excepcional es que esa entrevista se la hagan a un representante de otros ámbitos. Y no es porque los responsables informativos de esa radio no quieran o no sepan entrevistar a civiles, sino porque, como es una radio pública, está extraordinariamente controlada por quienes gobiernan. Y quienes gobiernan, para acallar las voces de quienes están (provisionalmente) en la oposición, les ceden un espacio parecido al que ellos usan. O sea, que se reparten su presencia en los medios públicos. Y lo hacen según su representación parlamentaria. Como si eso fuera un criterio periodístico, como si eso tuviera interés para la ciudadanía.
Cuando éramos niñas, hacíamos algo parecido en casa: cuando encontrábamos el chocolate que mamá escondía, lo compartíamos entre las hermanas para que ninguna se chivara.
No saben si interesan o no a la ciudadanía, pero les da lo mismo, se comportan como el gorila alfa que manda porque tiene fuerza. Imponen su músculo. Y ni se preguntan si es democrático o no exhibir el músculo.
Por cierto, en este año que he compartido cuartos de hora de entrevista con esos políticos en los estudios de la radio, tengo que decir que se han hecho entrevistar para en muchas ocasiones no decir nada. Quieren estar en los medios por estar, aunque no tengan mensaje alguno que colocar. Y muchas veces, la mayor parte de las veces, nada que decir. La mediocridad triunfa y apaga cuanto brillo delata su grisidad.
La tele pública es hoy el chocolate, el chocolate que le quitan al loro para que no radie sus miserias.
Y es una lástima que mañana no tenga clase en la Facultad, porque entraría con toda la cacharrería.
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