22 de junio de 2014

Si se baja la guardia, se sube la mano

Probablemente carece de importancia, pero me ha llamado la atención. El resumen de prensa sobre violencia de género recogía las declaraciones de Besteiro como ves en la imagen superior (para agrandarla, pincha sobre ella).
La frase es un mezcla de 'bajar la guardia' (Descuidar la vigilancia) y 'levantar la mano' (amenazar). Es decir, la primera locución es eso que como sociedad debemos hacer, vigilar para que el maltratador no levante la mano a su víctima. No sabremos por qué Besteiro da ese patinazo y por qué el periodista selecciona esa frase para el titular a no ser que se lo preguntemos.
Pero es evidente que a alguien no le gustó y cambió tanto el titular que el enlace llevaba a la nada. Haciendo la búsqueda de otra forma, llegarás a esto. La frase de 'bajar la mano' se encuentra en el texto.

20 de junio de 2014

Cosas que quiero contarte, 3

Quiero contarte una cosa. Quiero confesarte mi complejo étnico.
La semana pasada estuve en Suecia. He aprendido tanto, que te lo iré contando de a poquitos.
Imagina la escena. Entrada a un museo de arte moderno, en Malmö. El de la foto. La entrada es una puerta de dos hojas. Bajo el quicio, conversan media docena de mujeres. Están  distraídas, atentas a su conversación. Creo que festejan algo, porque tienen unas copas de vino o de cerveza. Las cinco están mirando hacía una de ellas, que es precisamente aquella que está más cerca del marco de una de las dos puertas. No entiendo lo que dicen, porque hablan en sueco. Quiero salir. Le doy un toque en el hombro a la que está más a la derecha, porque entre ella y el marco hay un palmo y necesito algo más de espacio. No soy de la talla 38. Ni me mira. Quizá da un sorbo de su vaso. Sigue atenta a lo que dice la de la izquierda.
Son mujeres de una edad parecida a la mía, un poco más bajas, todas ellas rubias. O sea, suecas, o previsiblemente suecas. Le vuelvo a dar un toque en el hombro, esta vez más fuerte, esta vez, casi como golpeando con la aldaba. Saco mi más perfecto castellano: “Tú, sueca, ¿quieres apartarte de una vez, que quiero salir?”. Alargando la i, ya sabes. La sueca es sorda y además tampoco tiene el sentido del tacto a la altura del hombro. Bueno, o quizá lleve hombreras para defenderse. Ni puto caso, oye.
Se me sube un coraje a la cara, se me viene mi vena más macarra y violenta, me digo aquello de ‘¿Para qué te ha dotado la naturaleza democrática de estos codos puntiagudos?’. ‘Úsalos, Lucía, que esta sueca de los cojones no te tome por el pito de un sereno’. Justo en ese instante, Jenny (la periodista sueca que me ha invitado a Malmö a hablar de Pikara) aprovecha la brecha y sale. Yo, tras ella.
Al salir y encontrarme con mis colegas, procedo al desahogo. Soy de barrio: ¿Esa piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii sueca, blablabla.
Paro.
¿Tienes alguna explicación para esto?
Te escucho atenta.
El final de la peli lo contaré en un comentario a este post. Yo aluciné, confío en que tú me respaldes.

25 de abril de 2014

3 preguntas sobre sensibilidad y justicia a un periodista

La imagen de la izquierda pertenece a un reportaje publicado en XL Semanal sobre el juicio a Pistorius. Por si alguien no tiene datos para entender, Pistorius es un importante atleta discapacitado. El 14 de febrero de 2013, disparó contra su novia (que estaba encerrada en el váter) y la mató. Él dice que no sabía contra quién disparaba. Los vecinos aseguran que se oyó a la pareja gritar de madrugada durante una hora. Los gritos acabaron con el primer tiro.
Es lo que tiene la violencia machista, sobre todo cuando se usa un arma: es muy efectiva. Un hombre quiere que su novia o esposa se calle o no haga algo, le pega un tiro, y ya está. Por eso lo hacen, por eso maltratan, porque les da resultado -consiguen el sometimiento de las mujeres- y por eso, cuando deja de ser efectivo, intensifican el maltrato y, cuando ellas se van o anuncian que lo harán, las matan. Antes han intentado otras cosas: "¿Adónde vas a ir tú, muerta de hambre?". Pero la muerta de hambre hace un curso de peluquería, se pone a trabajar, se ríe de lo lindo mientras peina a las señoras, todas quieren que ella les haga la manicura, porque se da mucha maña, alquila un pisito y anuncia que se va con los chiquillos. Ese momento de empoderamiento es el más peligroso. Para ella, porque él se siente abandonado y le sale la fiera que lleva dentro.
Volvamos a Pistorius. He de reconocer que cuando comienzo a leer cualquier texto periodístico sobre violencia machista siempre lo hago con muchas prevenciones: las posibilidades de que el redactor (en el caso que nos ocupa, Carlos Manuel Sánchez) acabe incurriendo en cualquiera de los muchos problemas que suelen darse en estas informaciones son elevadísimas. Salvo que quien firme la información sea una persona que ha reflexionado, se ha formado, se ha dejado enseñar y ha aprendido de género y de sus violencias. Y esto, créeme, no suele ser lo habitual. Ningún medio pondría a hacer información de fútbol a una persona sin formación, pero cualquiera se cree capacitado para escribir bien sobre violencia machista. Así van las cosas.
Volvamos a Pistorius. Me leo la información casi plácidamente hasta que llego al final. Despiece 'Los personajes del juicio': La jueza. Y se lee lo del recuadro en rojo.
Un pero siempre aparece en una oración adversativa, es decir, en una oración compuesta por dos oraciones que se oponen o contradicen. Es decir que la presunción de que la jueza sea justa se opone al hecho de que está muy sensibilizada contra la violencia de género. ¿De dónde saca el redactor la idea de que la sensibilización en una materia se opone a la idea de justicia? ¿Cree acaso que quienes hemos desarrollado una gran sensibilidad hacia los derechos humanos vamos, en nuestros juicios, a defender posturas que se opongan a ellos? ¿Cree acaso que los jueces que no tienen sensibilidad en materia de violencia de género son más justos a la hora de juzgar a un hombre que ha asesinado a su novia?

La información completa, aquí.

6 de abril de 2014

9 cápsulas de humor, para ti, si nos quieres


La Universidad Internacional Menéndez Pelayo ha "cancelado" la Escuela de Periodismo 'Juantxu Rodríguez'. El curso programado para este verano trataba sobre humor en los medios. Este es el programa que se ha frustrado con la cancelación. Todos los invitados habían comprometido su participación:
El humor en los medios y los medios del humor
Lunes
1 Resultado de una investigación universitaria sobre el humor y el cerebro
2 Patrick Zabalbeascoa, profesor de la Universidad Pompeu Fabra
Martes
3 Laura Santolaya, viñetista de Huffinghton Post
4 Manel Fontdevila, viñetista de eldiario.es
Miércoles
5 José A. Pérez, de Mi mesa Cojea
6 Javier Gallego, de Carne Cruda
Jueves
7 Miembros de la Alta Conducción de Revista Mongolia
8 Mayte Quílez, de El jueves
Viernes
9 Toño Fraguas, hijo de Forges, y Forges celebran el cincuentenario de la publicación de su primera viñeta.

Si te gusta y quieres que se celebre, escríbeme (lucia.martinez(arroba)ehu.es), porque los contactos están hechos y a tu disposición. Se puede meter todo en dos días y morirse de la risa, claro.

Por otra parte, es sorprendente que la hayan "cancelado" y quiero mostrar aquí algo más que mi extrañeza. Cuando la UIMP creó la Escuela en 2011, lo hizo para dar estabilidad a unos cursos que venían celebrándose con éxito y satisfacción para los asistentes, los ponentes y las autoridades académicas. Esa es la característica de las escuelas en la UIMP: la estabilidad. El equipo de Gobierno que lidera César Nombela la ha "cancelado". Debería haber sospechado algo cuando el año pasado el vicerrector que acudió a la clausura del curso no dijo nada sobre periodismo, ni mencionó siquiera el nombre de la Escuela. Hizo publicidad sobre cursos de idiomas. Pura elegancia. Incluso cuando a Carmen del Riego (presidenta de la APM), Elsa González (presidenta de la FAPE) y a mí (directora de la Escuela), nos recibió el propio rector y estaba más interesado en hablar de sí  mismo que en preguntarnos por el estado de la profesión.
Este mes de marzo, como durante los últimos 5 años, me llegó el resultado sobre la encuesta de satisfacción de quienes se matricularon en el curso: como siempre, elevamos las medias
del resto de las propuestas. Y eso no es interpretable salvo en el sentido de que quienes acudieron estuvieron satisfechos. También les ha dado lo mismo. La han cancelado.

Probablemente, este post, si les llega, no guste nada al equipo rectoral de la UIMP. Las organizaciones no están exentas de la crítica. Los periodistas sabemos que la publicación de ciertas informaciones puede producir enojo en algunas instancias. No debe preocuparnos si lo que escribimos es cierto y resulta útil para entender lo que sucede. Y todo esto lo es. Por éstas.
Es triste, pero...