6 de abril de 2014

9 cápsulas de humor, para ti, si nos quieres


La Universidad Internacional Menéndez Pelayo ha "cancelado" la Escuela de Periodismo 'Juantxu Rodríguez'. El curso programado para este verano trataba sobre humor en los medios. Este es el programa que se ha frustrado con la cancelación. Todos los invitados habían comprometido su participación:
El humor en los medios y los medios del humor
Lunes
1 Resultado de una investigación universitaria sobre el humor y el cerebro
2 Patrick Zabalbeascoa, profesor de la Universidad Pompeu Fabra
Martes
3 Laura Santolaya, viñetista de Huffinghton Post
4 Manel Fontdevila, viñetista de eldiario.es
Miércoles
5 José A. Pérez, de Mi mesa Cojea
6 Javier Gallego, de Carne Cruda
Jueves
7 Miembros de la Alta Conducción de Revista Mongolia
8 Mayte Quílez, de El jueves
Viernes
9 Toño Fraguas, hijo de Forges, y Forges celebran el cincuentenario de la publicación de su primera viñeta.

Si te gusta y quieres que se celebre, escríbeme (lucia.martinez(arroba)ehu.es), porque los contactos están hechos y a tu disposición. Se puede meter todo en dos días y morirse de la risa, claro.

Por otra parte, es sorprendente que la hayan "cancelado" y quiero mostrar aquí algo más que mi extrañeza. Cuando la UIMP creó la Escuela en 2011, lo hizo para dar estabilidad a unos cursos que venían celebrándose con éxito y satisfacción para los asistentes, los ponentes y las autoridades académicas. Esa es la característica de las escuelas en la UIMP: la estabilidad. El equipo de Gobierno que lidera César Nombela la ha "cancelado". Debería haber sospechado algo cuando el año pasado el vicerrector que acudió a la clausura del curso no dijo nada sobre periodismo, ni mencionó siquiera el nombre de la Escuela. Hizo publicidad sobre cursos de idiomas. Pura elegancia. Incluso cuando a Carmen del Riego (presidenta de la APM), Elsa González (presidenta de la FAPE) y a mí (directora de la Escuela), nos recibió el propio rector y estaba más interesado en hablar de sí  mismo que en preguntarnos por el estado de la profesión.
Este mes de marzo, como durante los últimos 5 años, me llegó el resultado sobre la encuesta de satisfacción de quienes se matricularon en el curso: como siempre, elevamos las medias
del resto de las propuestas. Y eso no es interpretable salvo en el sentido de que quienes acudieron estuvieron satisfechos. También les ha dado lo mismo. La han cancelado.

Probablemente, este post, si les llega, no guste nada al equipo rectoral de la UIMP. Las organizaciones no están exentas de la crítica. Los periodistas sabemos que la publicación de ciertas informaciones puede producir enojo en algunas instancias. No debe preocuparnos si lo que escribimos es cierto y resulta útil para entender lo que sucede. Y todo esto lo es. Por éstas.
Es triste, pero...

22 de enero de 2014

Hoy sé que con Manu (Leguineche) ya no habrá mañana

Se nos ha ido Manu Leguineche. Se ha ido sin ruido y a una hora casi perfecta para llegar bien a los informativos de las dos de la tarde. Todo un profesional hasta para eso.
Yo conocía a Manu de las guerras que nos fue contando, sobre todo por TVE. Y cuando ya fui periodista, hice mucho uso de una anécdota que le oí y que siempre me tomé como un buen consejo. Contaba que en los lugares en conflicto, los reporteros solían tener grandes dificultades para enviar sus crónicas y que, en más de una ocasión, él había tenido que provocar pena en las telefonistas asegurándoles que o enviaba la crónica o era hombre muerto. De ahí, decía él, o aprendí yo, que cuando se apela a la bondad, se produce el milagro de que las personas, aunque no lo sean, se comportan como buenas.
En enero de 2007, ya enfermo y en silla de ruedas, nos fuimos a su casa de Brihuega con la idea de organizar bien la entrega del Premio Periodistas Vascos, que en su primera edición le concedimos en la Asociación Vasca de Periodistas. Lo cuento aquí y aquí. En esta otra entrada cuento lo del premio y Ander Izagirre aporta su versión.
Luego fuimos más veces a verle, a celebrar en familia la amistad. Nos alojábamos en su casa, en las habitaciones de los pisos superiores. Las primeras veces lo sentí como una profanación, porque parecía no haber pasado el tiempo. Tanto su salón de trabajo como el dormitorío permanecían exactamente como aquel aciago día en que enfermó y quedó varado en la silla de ruedas. En la mesilla de noche, una lamparilla, las zapatillas de casa, algún medicamento; sobre el alféizar de la ventana, algunas cartas todavía sin abrir y un libro. Un libro que me era muy familiar: 'Los sótanos del mundo', de Ander Izagirre. El marcapáginas estaba como por la página 50. Tardé en darme cuenta del valor que tendría este hallazgo para Ander.
Después del premio de nuestra Asociación de Periodistas, se sucedieron unos cuantos, como el de la FAPE, que propusimos nosotros y cuya defensa hice yo ese mismo año en la asamblea que celebramos en La Coruña.
En junio de 2008, sus vecinos de Arratzu fletaron un autobús para ir a verle a Brihuega. Como el vehículo no cabía por las callejas del pueblo, me recuerdo a mí misma guiando a aquellos vecinos hasta la casa de Manu. Y allí, en el jardín, nos recibió y le bailaron un aurresku. Se llevaron hasta al txistulari. La imagen era divertidísima porque Manu fue recibiendo a todos en fila, y dedicándoles un recuerdo. Ellos le iban dejando tomates y lechugas de la huerta, un queso, una reproducción del escudo del pueblo, una maquilla... Como al padrino.
Ese mismo año le concedieron el Euskadi de Literatura. Cuando le llamé para felicitarle, me dijo que la marea de premios la habíamos comenzado nosotros con el Premio Periodistas Vascos. Me sentí muy bien.
Brihuega, el pueblo al completo, le estaba muy agradecido por el hecho de que hubiera asentado allí los reales. Tanto que pusieron su nombre a la plaza en la que está su casa. No solo el pueblo, toda la provincia le mostró su agradecimiento en el homenaje que le rindió la Diputación. Aquella iniciativa fue muy bonita porque además abrieron una web con su nombre. Tenía hasta un libro de visitas.
Hoy, que era el día para que todos escribiéramos en ella, descubro que está inactiva. Un disgustillo que cae sobre el disgusto. En ese acto en Guadalajara conocí a Enrique Meneses, que se nos fue el año pasado, también en enero.

Recuerdo aquellas charlas al sol de Brihuega en el jardín que cuidaba Jesús, el jardinero de Manu, como momentos de gran serenidad. Cuando estábamos en silencio, se oía el mecer de los altos plátanos del entorno de la iglesia. A veces, las campanas irrumpían. Para mí siempre han sido de mucho gusto su tañer, pero a Manu le molestaba tanto o más que una sirena de fábrica. Cuando el sol se metía detrás de las colinas, Gabri o Diana, las mujeres que cuidaban de Don Manu, como ellas lo llamaban, venían a buscarlo para recogerse al interior. Esa pena de que se fuera es la misma que siento ahora, pero multiplicada por mucho, por muchísimo. Además, hoy sé que con Manu ya no habrá mañana.
La foto es de noviembre de 2007, en su casa de Brihuega. Era sábado y hacía frío. Encendimos la chimenea del salón. Comimos muy tarde porque Manu había querido aprovechar que El Corte Inglés abría en Guadalajara, la capital de la provincia, y mandó a dos vecinos a comprar chuletones de Berriz y piña fresca. El tumulto que se montó en la tienda por el entusiasmo de los guadalajareños hizo que volvieran tardísimo. Pero la piña estaba muy buena. Después, cayó un puro.
Si hoy tuviera uno, me lo fumaría por ti, Manu.

15 de enero de 2014

¿Puede un libro de artículos ser delicioso?

Esperar a una cita que se retrasa es un aburrimiento y puede ser hasta enojoso, salvo que cerca haya una librería. Esa era la circunstancia. Ante mis ojos, un opúsculo de Julio Camba: 'Maneras de ser periodista'. Se trata de una recopilación de artículos escritos desde principios del s. XX hasta casi su muerte. ¿Se pueden calificar unos artículos de deliciosos?

Habla de periodismo, de Alemania, de la formación, de la tarea de escribir, de los periodistas, de los periódicos, de la difamación... Y lo hace con un humor fino. También delicioso.
¿Te lo vas a perder?
El dibujo es de aquí.

2 de enero de 2014

En los medios, 2013

Inventario de género:
6 de abril. En el minuto 50. Sexismo en TV.


Entrevistas:
11 de enero

Con el tío Manuel, Manuel Vizarraga, vicepresidente del Consejo del Pueblo Gitano





Sobre periodismo:

               
27 de enero
Hablamos del suicidio.



3 de abril

Mariano Rajoy comparece mediante el televisor

 Pinchando aquí y, una vez en la web de Radio Euskadi, en el segundo punto rojo, puedes escuchar nuestras reflexiones sobre la comparecencia de Rajoy mediante una pantalla de televisión.


En Carne Cruda, en la SER, con Javier Gallego.  Acompañé a June Fernández a hablar de Pikara Magazine. También nos acompañó Alicia Murillo. Nos precedieron hablando de lengua Eulalia Lledó y Pilar Careaga.

Y una entrevista sobre género realizada por Diana Rivero.

29 de diciembre de 2013

4.000 exalumnos, aproximadamente, en 20 años

En 1993, el 29 de diciembre cayó en miércoles. Ese día, firmé mi primer contrato como profesora de la UPV-EHU.


Algunas veces, los exalumnos, cuando han recibido sus notas, escriben cosas bonitas. A veces, dicen “Ahora que he aprobado y ya no es peloteo…”. Y añaden: “… quería decirte que me pareció que cerraste la última clase de la licenciatura de forma muy especial y creo que esa fue la sensación de todos”.

O: “He sentido que aportas cosas distintas a la docencia”.

O: “Jo, al principio no entendía tus bromas. Qué graciosa eres”.

O: “Ha sido un placerazo conocerte”.

Otros, los más decididos (suelen ser varones), vuelven al despacho, a veces con pretextos, y consiguen decirlo: “Quiero seguir en contacto contigo aunque me haya licenciado”.

O: “Que tirria te cogimos cuando recuperaste tres horas del tirón. Hacíamos apuestas con el contenido del botellín que llevabas a clase. Unos decían que era agua, otros que ginebra, otros que metadona. Yo era de los últimos”.

Alguna vez, suena el teléfono: “¿Lucía? Soy tal, no sé si te acordarás de mí. Estudié contigo tal año”. Y cuentan. “Estoy trabajando en un diario, y me han ofrecido dirigir los informativos de la televisión de mi provincia. No sé qué hacer”.
-¿Qué dicen tus padres?
-Que soy yo quien debe decidir.

O: “Soy Xandra. Ahora llevo la comunicación de una empresa. Hemos organizado un acto en un hotel de Bilbao y me gustaría que vinieras”.
-Huy, qué perezón, Xandra.
-Es que lo presento yo.

O: “Soy exalumna tuya. Trabajo en una publicación y tengo una duda con esta frase. ¿Me la miras?”.

O: “Esto… Trabajo en una tele pública. Hago entrevistas a gente… A gente así… A gente, ya sabes… Quería hacerte una entrevista a ti”.

O: “He mirado másteres. No sé cuál hacer”. Y luego me piden la carta de recomendación.

O: “Ahora estoy en un periódico. Todos los días tengo que proponerle al jefe temas, como hacíamos contigo”.

O: “La última no fue una clase, ¿no?”.
-¿Cómo?
-No sé. Como llevaste papeles, parecía una conferencia.

A veces dicen que han aprendido, que no entienden cómo han tardado tanto en saber que el adverbio ‘etcéteramente’ no existe, si lo utilizaron en al menos 5 exámenes.

Otras, lloran.

Traen historias muy íntimas que procuro no permitirles contar hasta que superan la asignatura: “Mi madre fue maltratada. Quiero ser periodista para contar eso y que no suceda más”. “Esperaba haber dado más en lo tuyo, pero se murió aitite esta semana”. “Quiero presentarte a mi padre. ¿Estás casada?”.

Se matriculan en la Escuela de Periodismo ‘Juantxu Rodríguez’ de la UIMP, que dirijo desde hace años: “He convencido a mis padres de que me paguen la matrícula. Si he aprendido tanto contigo este curso, quiero aprender más”.

Otros (dos en estos años) escriben desde emails anónimos: Me insultan, me ofenden, lo consiguen. Saldan sus cuentas.

Otras veces, se plantan en el despacho; se sientan en esa silla que en oficinas se llama ‘del confidente’, y que no es otra que la de atenderlos. Se quedan callados, miran, escarban en su cerebro y no encuentran las palabras que necesitan. Mientras los observo, y a veces me troncho de risa íntimamente, pienso que han ensayado cosas que decir, pero ahora no les convencen.
Estos son los que más me enternecen. Suelen ser grandes tímidos (o tímidas), escriben en la soledad de su ordenador de casa, llevan años haciéndolo, reniegan, se pelean contra sí mismos, no saben si están en el camino o son locos. Un día se desmelenan y escriben una aproximación bastante precisa a eso que creen que es la buena literatura a que están destinados. Llegan a clase, con dos o tres espinillas (reventadas) en la barbilla. Comienzo la disección del texto, abandono el ratón y al acabar, si les miro y les doy la enhorabuena, ya no se sienten locos.

Me dejan el disco de su grupo de garaje, la foto de la promoción,  o de su gato, perro o ternerita. Y esas veces que he participado con ellos en la ceremonia de licenciatura, me han presentado a sus padres, a sus novios, a la que creen será su pareja de por vida…

Si miro muy atrás, veo el tumulto de unos 4.000 exalumnos en los 20 años de docencia en la UPV-EHU. Conservo vivos recuerdos de muchos de ellos. De muchos. De al menos dos o tres de cada curso.

De nadie como de June Fernández: una alumna, mientras lo fue, distante, un poco fría, algo protestona, que he frecuentado mucho después de que se licenciara. Es, con diferencia, la exalumna de la que más he aprendido.

¿Hay forma humana de sentirse más vieja, más anciana, acaso más sabia?

27 de diciembre de 2013

Pérez-Reverte comparte argumentos con Gallardón

Hace años, en una entrevista, Txaro Arteaga, la primera directora de Emakunde, me decía que lo que no entienden algunas personas es que la exclusión de la mujer de los alardes de Irún y Fuenterrabía tiene en su origen las mismas razones que la violencia contra las mujeres: "Es el mismo problema".
Me he acordado de esto al leer un artículo de Arturo Pérez-Reverte en XLSemanal. Me suelo asomar a lo que escribe. En este texto, del 22 de diciembre, está hablando de grafiteros, o como quiera que ellos se llamen a sí mismos. Y en un momento, escribe:
"Siempre bromeamos sobre los macarras de pastel y chulitos de discoteca; que no tienen media hostia, pero con los que las nenas se licuefactan, o se licuan, o como se diga. Qué sabrán ellas, le comento. Para leer biografías en la cara hay que tener unos años y ser lista, y ni todas tienen los años suficientes ni todas lo son".
Lo que me llama la atención no es  que diga que no todas las mujeres son listas ni tienen los años suficientes como para entender biografías. Son dos ideas tan triviales y ramplonas que se le pueden ocurrir hasta a un herri norte.
Lo que me sorprende es que sea capaz de escribir "Qué sabrán ellas". Es decir, que sabrán esas mujeres, a las que él llama nenas, sobre los hombres que les provocan emociones tan intensas que se licuan.
Sabemos muchas cosas de Pérez-Reverte, pero no sabíamos que además era él el expendedor del título 'Hombre merecedor de que una nena se licue".  Esto no es posmachismo, esto es machismo del de siempre. Esa idea de que las mujeres no saben lo que les conviene y eligen mal a los hombres es la misma que lleva a Gallardón a redactar una ley sobre en qué condiciones puede una mujer decidir que aborta.
Siempre que escribo sobre cosas que escribe este hombre llego a la misma idea: El potencial que tiene ese medio, que llega a miles y miles de personas, y hay que ver para qué mierdas lo utiliza.

Por cierto, académico, se dice licuar. Licuefactar no está registrado en el diccionario de su academia.

17 de diciembre de 2013

Anuncios desfavorables para las mujeres, pero no solo para ellas

El 28 de noviembre pasado se constituyó en Vitoria la comisión Begira, cuyo objetivo, según el decreto 360/2013, es el "asesoramiento y análisis de la publicidad que se emite a través de los medios de comunicación y de los soportes publicitarios al uso radicados en la Comunidad Autónoma de Euskadi, a fin de erradicar todo tipo de discriminación de las personas por razón del sexo en los ámbitos de la publicidad y la comunicación". Participo en la Comisión en calidad de profesora de la Facultad.

Una de las primeras  tareas que afrontamos fue redactar un decálogo sobre los sexismos inaceptables en publicidad. Fue una discusión enriquecedora, porque las distintas perspectivas y experiencias, cuando se las atiende, resultan muy nutritivas.
Por si has dado frenazo al leer lo de inaceptables, me explico

Son inaceptables, por ejemplo, el de la lotería, que fue retirado en horas.

Este de una compañía aérea que no respeta en ningún sentido ni a sus usuarios ni a la ciudadanía.

Y este otro no necesita grandes explicaciones. Se desmonta solo.


Hay otros que son sexistas, pero no constituyen un atropello burdo. Por ejemplo, esos en los que él pregunta las condiciones del crédito y ella piensa en la habitación de los niños, o ella trae la comida y él arregla el coche... Y son sexistas porque discriminan desfavorablemente a uno de los dos sexos, por lo general al femenino, pero no siempre.

Se pueden hacer anuncios de otro estilo. Para verlo, pincha aquí.