21 de septiembre de 2011

"Es tan fácil tratarlos mal"

Seré breve.

Miguel Ángel García Herrera fue profesor mío en tercer curso de la Facultad. Es catedrático de Derecho. Y es uno de mis maestros. En todo, incluso en cómo disfrutar del sol una mañana de invierno.
A veces, cuando subo en autobús a la uni, tempranito, por la mañana, cruzo los dedos para encontrármelo ahí. Por lo general, él, que vive cerca de la primera parada, ha elegido ese asiento único sin vecino cerca de la puerta de salida. Cuando yo llego, si está, nos mudamos a otro en que podamos charlar esa media horita de viaje.
Nos ponemos al día en seguida.
Uno de los últimos días del curso pasado, allá por abril, cuando el autobús tomaba la curva del Bulevar de Leioa, me dio la más importante lección de pedagogía que nunca me han dado. Se refería a los alumnos, a todos ellos en general o a uno de ellos solamente. Y con un pesar que le afectaba a la rigidez del cuello, me dijo: "Es tan fácil tratarlos mal".
La frase de Miguel Ángel, desde esa mañana, me rebota en la cabeza  como una bola de billar que no encuentra la tronera. "Es tan fácil tratarlos mal"."Es tan fácil tratarlos mal"."Es tan fácil tratarlos mal"."Es tan fácil tratarlos mal".
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