14 de enero de 2010

En ETB gusta lo escatológico


Este domingo, ETB 2 estrenó nueva temporada de 'El conquistador del fin del mundo'. Con el título, ya han perdido una buena oportunidad de usar un lenguaje inclusivo, puesto que de las 21 personas que participan en el concurso, 10 son mujeres, y una de ellas puede ganar; si no, ¿para qué han ido? Para una próxima edición -o para esta misma, ¿por qué esperar?-, les propongo 'A la conquista del fin del mundo'.
No sé si el espacio promete más que otras ediciones, pero el comienzo no fue el mejor para después de cenar: 21 personas procedentes de un lugar en que no se pasa hambre, en el siglo XXI, desgajando con la boca jirones de carne cruda de un cerdo muerto y transportando con los dientes las vísceras del animal. No se sienta usted en la obligación de seguir leyendo, puede abandonar, pero no destroce el televisor, que el aparato no es culpable de sus contenidos. Había una dominicana, una estonia, un chino y el resto de nuestras cercanías, pero en apariencia ningún musulmán. No se sabe qué habría sucedido.
Tras la prueba, que ya da alguna pista de lo que se verá después, y a punto de concluir la primera entrega, irrumpió Korta en la pantalla, José Luis Korta, el entrenador de remeros. Su mensaje fue igual de instructivo que lo anterior. Dijo que ya había dejado la primera 'carta' en ese paisaje idílico de la Patagonia, pero que no tenía papel. Se llevó el índice de la mano derecha a la nariz y olió. Al parecer, no fue de su agrado el mensaje oloroso. Muy en coherencia con un espacio cuyo presentador -Julián Iantzi- intervino hace unos años en el Teleberri dando cuenta de una nevada y dijo que hacía tanto frío que se congelaban «los pedos». Es el resultado de esa frescura, ese desenfado tan nuestro, tan de casa, que se hace hasta simpático. Para algunos.
Entre quienes participan hay un chino con mucho futuro en el concurso, y en la tele. Porque sabe hacer guiños a la cámara; y porque nos va a proporcionar las clases de chino que necesitaremos para sobrevivir en el siglo XXI.
Publicado en los medios vascos de Vocento, 14/01/10.
Publicar un comentario