5 de diciembre de 2010

Araceli Hernández es la esposa de Juanito Oiarzabal



Araceli Hernández
Consorte de... Juanito Oiarzabal, alpinista

«No hago dramas con la vida de 'Juani'»

«Nos casamos hace tres años, cuando trajimos a Sanguita de Nepal. Ahora tiene cinco años y Mikel once». La casa de Juanito Oiarzabal y Araceli Hernández (Tenebrón, Salamanca, 1960) está al lado de la iglesia de Betoño, hoy un barrio más de Vitoria. Es una vivienda amplia y llena de luz en la que las paredes están consagradas a Juanito y sus viajes: fotos, recuerdos, trofeos, más fotos… Quizá para cubrir sus largas ausencias. En la sala arden velas aromáticas. «Es que a 'Juani' le ha dado por fumar después de comer», se disculpa Araceli.
- ¿Cómo fue lo de traer a la niña?
- El embarazo de Mikel fue complicado y yo quería tener más hijos, pero antes ya habíamos hablado de adopción. Llevamos juntos desde 1996, pero nos conocíamos de antes, del monte. Nos casamos por lo civil y, cuando nació Mikel, dejé la pescadería. Era muy duro y, como madrugaba tanto, tenía que contratar a alguien que se quedara a dormir para después atenderlo. Lo dejé.
- ¿Cuánto tiempo está Juanito fuera de casa?
- Hay años que hasta 8 meses. Si sumamos que lleva un grupo al Aconcagua, luego graba un programa, se va de expedición o a los Alpes con otro grupo…, pueden sumar hasta nueve meses.



- ¿Cuando viene, está mucho?
- Llegó del Himalaya, estuvo una semana y se marchó a grabar lo de 'El conquistador…' Ahora está aquí y se quedará hasta enero.
- ¿Cómo lleva eso de ser casi una madre soltera?
- Bien, porque yo siempre lo he conocido montañero. Íbamos al monte de amigos, con nuestras parejas, y les esperábamos por ejemplo en Ordesa, donde ellos hacían una vía. Siempre he conocido eso. En el 96 ya llevaba muchas expediciones hechas y yo ya sabía a lo que me atenía. Ahora, como dejé la pescadería, tengo tiempo para llevar a los niños al pediatra, a una reunión de la ikastola… No lo llevo mal.
- ¿Y los niños?
- Se han acostumbrado. Desde que han nacido, su aita está fuera de casa. Lo han asumido bien.
- En las fechas importantes, ¿él cumple?
- Nooo... No puede ser que porque sea el cumpleaños de Mikel no se vaya, porque en septiembre es cuando se hacen las expediciones al Himalaya. No puede posponerlo porque el tiempo es malo.
- ¿Estaba aquí cuando nació Mikel?
- Sí, dio la casualidad.
Peligro
- ¿Cómo lleva usted lo del riesgo?
- Cuando se va a una montaña, a un ochomil, como el Dhaulaguiri, yo sé qué riesgo tiene esa montaña y cuándo me tengo que empezar a preocupar. La ventaja de ahora es que con el teléfono satélite podemos hablar todos los días. Me ha llamado desde el campo 4.
- ¿El 4 cuál es?
- El más elevado. Habrá montañas en las que solamente monten tres. Me preocupo cuando sé que me tengo que preocupar. Sé que del campo uno al dos en el Annapurna caen muchas avalanchas, y me preocupo. O si me dice que al día siguiente van a la cumbre. Sé que en ese caso se esfuerzan más porque la ven tan cerquita…
- ¿Se lo come usted sola o lo comenta?
- Conmigo misma. He aprendido a convivir con eso.
- ¿Ha vivido usted alguna situación de gran riesgo de él?
- Sí. Les cayó una avalancha. Fue cuando se mató Zulu. En aquella estaba 'Juani', que tuvo lesiones muy graves. Otra vez, en el Everest, ya había terminado las 14 montañas y Mikel era pequeño. Aquella vez le estaban esperando y me llamaron… Me dijeron que tendría que haber estado de vuelta y que llevaba tres horas en un mismo sitio. Y resulta que bajaba una cordada con clientes que iban muy lentos… Me agobié mucho.
- ¿Y cómo es la vida cuando está aquí?
- Bueno. Lo tenemos muy asumido. Le vemos poco. Le gusta tomarse unos zuritos, ir a echar la partida, el fin de semana nos vamos con los niños al monte, los viernes cenamos con la cuadrilla…
- ¿Cómo es Juanito?
-Esa fama de que tiene carácter fuerte… Es muy buena persona, pero hay que conocerlo. Es impulsivo pero sin maldad, ni resentimiento. Y esa fama que tiene de que es muy bocas… Es todo lo contrario. Es muy bueno con todos sus amigos.
- Se requiere un carácter especial para hacer lo que él hace.
- Eso pienso yo. Tiene carácter fuerte, no es relajado, ni pausado, ni tranquilo, pero no se hace difícil la convivencia. Sus formas parecen agresivas o prepotentes, pero es todo lo contrario.
- Para subir un ochomil se necesita tenacidad. ¿Y para subir los catorce?
- Lo suyo es pasión por el monte, más incluso que por la familia.
- ¿No siente celos?
- Para nada. Lo tenemos todos asumido y no nos quita nada. Cuando estamos juntos, todo va bien. Sin el monte, él no estaría cómodo y la convivencia no sería bonita.
- ¿Es igual de tenaz con todo?
- No tiene otra obsesión. La vida en la ciudad le gusta, ir a tomar los zuritos, andar en bici… Da conferencias, vivimos de eso, y tiene muchos días para disfrutar.
- Para estar a su lado también se necesita ser de una pasta, ¿no?
- Tengo mucha paciencia y soy muy fuerte mentalmente. No hago dramas con la vida de 'Juani'. Esto es lo que hay y estamos bien. He querido vivir con él, he querido tener unos hijos… Han pasado años en que todo se torcía… Mi hermano se mató en el monte, mi pareja anterior en el Everest…
- ¿Y esta convivencia con la muerte?
- Tampoco es tanta convivencia. Al que no se le ha matado uno en un accidente, se le ha muerto de una enfermedad.
- Ir al monte se elige.
- Hay más riesgo en el Himalaya, pero tampoco lo piensas.
- ¿Han pensado en cuando lo deje?
- Lo ha pensado, pero es su vida.
- ¿Y cuando le vuelve hecho una piltrafa?
- Hay que sufrirlo.
- ¿Compensa todo esto?
- Sí, porque estás con la persona a quien quieres.

Publicado en El Correo, 5/12/10.
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