10 de septiembre de 2013

Los malos políticos renuncian a los profesionales en favor de los aduladores

Te dejo parte del discurso que la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, pronunció la semana pasada en la intervención previa a la designación de Tokio como ciudad olímpica para el 2020.




Salta a la vista que es un discurso aprendido de memoria y con gestualidad ensayada. Es decir, no es una improvisación en la que la alcaldesa comete errores por la naturalidad de su expresión.
No sabemos, o yo al menos lo ignoro, si el discurso lo escribió ella o alguien de su equipo, ni si lo tradujo ella o alguien de su equipo. Pero sí es evidente que no es un trabajo de un profesional. Es difícil comprender que un buen profesional decida no traducir ni explicar 'café con leche', 'plaza Mayor' o 'Madrid de los Austrias'. Porque no está garantizado que personas de todo el orbe conozcan Madrid lo suficiente como para entender esas palabras cuando, además, se pronuncian en el idioma original.
Si alguien tiene dudas, puede imaginarse a un turco con buen conocimiento de inglés siguiendo la comparecencia de la alcaldesa y preguntándose qué pinta Austria en todo esto; la plaza Mayor de Madrid todavía no es tan conocida como Central Park, y lo del café con leche, en China, no tiene ni un pase.

O sea, que tenemos a la alcaldesa ensayando un discurso preparado por alguien y haciéndolo ante alguien. Si en esa tarea hay participación de profesionales, de buenos profesionales, es evidente que Botella no acepta sus consejos.
Algunos políticos son tan mediocres que no aceptan las críticas de buenos profesionales, los acallan o directamente los destituyen. Quienes los sustituyen, visto el destino de sus predecesores, optan por callar y seguir cobrando. Hacen lo que dicen quienes mandan y no se consideran afectados ni implicados si quienes mandan tomas decisiones absurdas.
Otros políticos, los peores, se rodean de aduladores.
Publicar un comentario