2 de febrero de 2011

De trilogías

La decisión de la televisión pública española de fulminar los anuncios comerciales ha tenido muy importantes repercusiones, pero una de las más claras es que ahora en su segundo canal, en La 2, pueden programar lo que les plazca. Las audiencias no tienen ya la importancia capital que tenían cuando el anunciante exigía muchos ojos ante la pantalla para depositar su dinero en las cuentas bancarias de la cadena.
Ese 'lo que les plazca' ha transformado el domingo en un territorio de espacios que dejan a ciertas audiencias sin la posibilidad de decidir. No queda más remedio que verla. ¿Quién de los que antaño la disfrutaron se resiste a ver de nuevo una serie como 'Los gozos y las sombras', por ejemplo? Con intérpretes de la talla de Charo López, Eusebio Poncela, Amparo Rivelles, Carlos Larrañaga... Todos muy jovencitos. Han pasado casi 30 años desde su estreno. TVE tuvo el acierto entonces de elegir a lo más granado de la escena española para llevar a la pantalla la gran trilogía de Gonzalo Torrente Ballester que, con el mismo título, se publicó de 1957 a 1962.
La interpretación es buenísima, pero la adaptación, de Jesús Navascués, y la dirección, de Rafael Moreno Alba, no se quedan atrás. Es para perderse en esos paisajes gallegos fríos y húmedos de los años 30 que se figura que suceden en la villa imaginaria de Pueblanueva del Conde, adonde 'el señor llega'. El señor es Carlos Deza, a quien da vida Eusebio Poncela. Una gran novela que crea un mundo complejo en el que las pasiones y miserias humanas tienen la misma importancia, donde los personajes aman y odian con la misma intensidad, pero con la elegancia inherente a las grandes obras. Nada que ver con algunos culebrones que ocupan semanas en las pantallas. Al verla surge inevitablemente una pregunta: ¿Cuándo alguien con presupuesto propondrá una producción igual de seria con la trilogía 'Verdes valles, colinas rojas', de Ramiro Pinilla?
Son 13 capítulos de una hora no se pierda los próximos. Los domingos, a las 19.30 en La 2.
 
Publicado en El Correo, 2/2/11.
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