17 de noviembre de 2010

Hoy he entendido por qué Pérez-Reverte cambió el periodismo por la ficción

Se me amontonan las revistas en una cesta y a veces saco ejemplares ya viejos. No me importa. Las informaciones buenas no pasan de moda. Las puede una leer años después.
Esta mañana me he topado con un artículo de Arturo Pérez Reverte, perdón, Pérez-Reverte. A alguien de su familia debió de parecerle demasiado vulgar el apellido Pérez y, por darle un toque de distinción, lo adhirió a Reverte. De esa forma, por ejemplo, se reducen los 86 millones de páginas con Pérez que aparecen en Google. Pero bueno... El artículo llevaba por título 'Manolo, la bala y el talibán'.
Ryszard Kapuściński participó en un libro cuyo título se ha convertido en toda una referencia deontológica del periodismo. Lo repiten incluso quienes no han leído a Kapuściński . Me refiero a 'Los cínicos no sirven para este oficio'. A pesar de que he leído el libro no menos de tres veces (las tres que he recomendado su lectura a los estudiantes de la Facultad), no había entendido en su profundidad el mensaje.
Durante la entrevista que mantuve con ella el sábado,
Lydia Cacho me habló de una experiencia en Dominicana. Se trataba de un curso en torno a los efectos del trabajo del periodista sobre el equilibrio emocional de los profesionales. Vino a decirme que si no aprendemos a administrarlos bien, podemos recurrir al cinismo para evitar que las informaciones que tratamos nos duelan mucho, nos duelan tanto, tanto. Me habló de una generación anterior rendida al cinismo.
Y todo eso -
Kapuściński, Cacho, Pérez-Reverte- se me ha sumado en la cabeza y he entendido por qué Pérez-Reverte cambió el periodismo por la ficción.
No dejes de leer el artículo 'Manolo, la bala y el talibán'. Aquí.
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