29 de mayo de 2015

Esa puta llamada

En realidad, cuando se produce aún no lo sabes. Lo percibes días después: Llevabas tiempo temiendo esa llamada. A veces, la temes desde el principio de tus días, o algo así. La temes. Es ese miedo que ha vivido contigo agazapado, pero siempre ahí. Quizá creías que era un dolor, o la amenaza de dolor; quizá que era un grito o un silencio; quizá una queja. No lo sabes, no tienes ni idea de la forma que puede adoptar. Es más, ni te planteas que adopte una forma.

Y cuando se produce, esa llamada tiene una voz muy conocida, una voz que te es muy familiar.
Y siempre empieza por tu nombre. Ahí ya no te quedan dudas, la llamada es para ti, es singular, es personal. Es esa puta llamada que, aunque no lo sepas, temes desde hace años.
Y te dice algo así, como... "Lucía, cariño, ven".
O
"Lucía, cariño...".
O
"Cariño, Lucía, es mamá. He ido a darle el zumo de naranja y no me contesta...".
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