22 de octubre de 2010

La igualdad, de ministerio a secretaría

De ministerio a secretaría

La decisión fue muy discutida desde el primer momento. Cuando en abril de 2008 José Luís Rodríguez Zapatero tomó la decisión de crear el Ministerio de Igualdad y poner al frente a Bibiana Aído, la ministra más joven de la democracia, se desató una tormenta de dimensiones incalculables. Han transcurrido dos años y medio y han sido pocas las semanas en que determinados sectores de la derecha, y no siempre la más rancia, no han encontrado motivos para seguir vapuleando a la ministra y sus iniciativas y, de paso, el objetivo de su ministerio: la igualdad. ¿Hay algo más justo, más imprescindible, hay una meta más bella que alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres? ¿En qué consideración se tienen a sí mismos quienes se obstinan en vilipendiar cualquier acción tendente a establecer mayores equilibrios entre los seres humanos?
Zapatero ha decidido ahora menoscabar el ministerio y transformarlo en una secretaría de Estado dependiente del Ministerio de Sanidad y Política Social. Aído pasa a estar a las órdenes de una nueva y joven ministra, Leire Pajín. Es evidente que tanto la ya ex ministra Aído como su ministerio sufren una degradación, pero la situación resultante acaso no sea tan mala como la pintan quienes consideran que es un retroceso en las políticas de igualdad. Porque quizá la creación del ministerio no fue un avance verdadero, sino una jugada mal planteada en la que finalmente ministra y ministerio han perdido la ficha y el tablero. Fue una decisión contundente. En otros países de Europa existen ministerios de la Familia, y la creación de un Ministerio de Igualdad es una vuelta de tuerca a una idea que enoja a quienes consideran que la familia no debe ser tan objeto de protección como las personas que la componen; o quienes han decidido que no quieren formar familia alguna.
Son muchos los gobiernos autonómicos que han creado organismos por la igualdad, con distintas denominaciones. Por lo general, hacen una labor muy regular y poco discutida. En los segundos planos, como una secretaría de Estado, al trabajar fuera de los focos, se trabaja con más sosiego. Quizá se podría haber encontrado una ubicación distinta para la nueva secretaría, porque el toldo de Sanidad y Política Social quizá no sea el que más favorezca a las políticas de igualdad, que son muy sociales y salubres, pera nada tienen que ver con Sanidad.
Lo importante es que lo esencial prime sobre lo circunstancial, que lo sustancial se imponga sobre el sustantivo. Y yo no creo que Bibiana Aído sea precisamente una persona que se olvide fácilmente de cuáles son los objetivos que le han sido encomendados.

Publicado en El Correo, 22/10/2010.
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