6 de junio de 2010

En todas partes cuecen habas...

Contaba el viernes la decepcionante experiencia vivida en el congreso de la FIP, cuya clausura coincidió con la apertura de la LXIX Asamblea de la FAPE. La mayor organización de periodistas de España celebraba elecciones. Salió elegida Elsa González, que encabezaba la única candidatura. Elsa pertenece a la Asociación de la Prensa de Madrid, una agrupación de periodistas con peso en la capital y en la FAPE. Su presidente es Fernando González Urbaneja.
Elsa -que fue vicepresidenta en los últimos seis meses de la anterior Junta de FAPE, esa que presidió Magis Iglesias, esa que marcó un hito por muchas razones- presentó en Cádiz un programa completo. No se le escapó nada. Mencionó todas las preocupaciones de la profesión y asignó, además, a cada una de ellas un nombre propio: Periodistas de distintas organizaciones provinciales elegidos para hacerse cargo y hacer frente a esas cuestiones.
Pronunciado su discurso, la mesa electoral abrió el debate a los asambleístas, representantes de las 48 organizaciones provinciales que componen la FAPE y que tienen tras de sí a 15.000 profesionales españoles.
Ahí comenzó la vergüenza. La misma que hace dos días refería a la FIP, pero ahora en casa, en la nuestra, donde sabemos cocer habas. Tomaron la palabra algunos presidentes de asociaciones provinciales. No discutieron el programa de Elsa, no entraron a las dificultades de ser periodista en España, no hicieron propuesta alguna.
Quienes hablaron solamente manifestaron su preocupación porque ellos no pertenecían, no formaban parte del equipo de trabajo que la nueva presidenta había pergeñado. Se sentían imprescindibles. No dijeron para qué, no apuntaron qué querían aportar, o qué creían poder aportar ellos sobre el equipo de Elsa.
Las intervenciones constituyeron un espectáculo coreográfico de necedades absolutamente decepcionante.
Concluido, Elsa dijo lo único importante: "Me habría gustado que habláramos de los problemas de los periodistas". El escrutinio dio un 10% de abstención y otro tanto de voto negativo. Ganó por el 80%.
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