4 de junio de 2010

Periodistas de cinco continentes se miran al ombligo

Para mí fue absolutamente decepcionante asistir al congreso de la FIP celebrado en Cádiz la semana pasada (Diseñaron una web específica para ello, aquí). O quizá recalé el peor de los días de la semana, aquel en el que discutían de las cuestiones domésticas.
La FAPE me envió allí con un recado, uno de mis últimos servicios como vicepresidenta: presentar ante periodistas de todo el mundo una moción en contra de los anuncios de prostitución en los medios impresos, una protesta razonada de porqué nos parece abyecta esa forma de financiación de los medios impresos.
Era el último día del congreso. Se habían juntado más de doscientos periodistas de ciento y pico países desde el lunes. El viernes debían atender al proceso electoral de su propia casa, clausurar el congreso y resolver un total de 64 mociones. Más la urgentes. En la FIP llaman mociones a las propuestas de resolución, esto es, a las propuestas que distintas delegaciones plantean para que reciban el respaldo de la organización internacional. El plazo de presentación de mociones había concluido hace semanas (Yo presenté la nuestra con fecha 14 de diciembre de 2009), pero siempre hay causas urgentes o que no toman forma hasta que se precipita el congreso. En la documentación que recibimos -editada con mimo, en papel y en al menos tres idiomas- estaban las 64 presentadas en plazo. Faltaban las urgentes y las de última hora. Que quizá sean las más importantes.
Para la presentación y defensa de las mociones se establecieron turnos de no más de dos minutos. Y como había de todo (libertad de prensa, derechos de autor, defensa de la vida de periodistas amenazados, derechos sindicales...) se agruparon por temas.
Qué casualidad que lo que tenía que ver con género se dejara para el final de la tarde. O sea, para el final del congreso.
Pero eso, aun siendo decepcionante, no deja mal sabor de boca.
Lo que me llamó la atención, y me hizo acordarme de aquella idea de Groucho de que no pertenecería a un club que lo admitiera como socio, fue que las únicas mociones que suscitaron la polémica y el debate entre los delegados fueron las que hacían referencia a la propia organización de la FIP, a las contrataciones y los salarios.
Escucha: Se había hablado allí de periodistas amenazados de muerte, encarcelados, abandonados por ejércitos e instituciones en lugares conflictivos y peligrosos...
Y ahí, en esos temas, no hubo polémica, se deslizaron con suavidad, se aceptaron por asentimiento. Mientras que las mociones sobre la organización interna de la FIP suscitaron polémica.
Quizá me esté confundiendo. Quizá no sea tan malo que haya consenso en el apoyo a periodistas bajo amenaza.
El problema es que durante esas mociones la sala del pleno estaba casi vacía. Se llenó cuando había que discutir las nóminas de los funcionarios que gobiernan tan grande organización. Perdón, ¿he dicho funcionarios? Quería decir periodistas.
Publicar un comentario