25 de febrero de 2010

Elefante hembra, gallo hembra, caballo hembra... Hombre hembra

Leo aquí:
"Harry Houdini asombró a los Estados Unidos haciendo desaparecer en la pista del hipódromo de Nueva York a un elefante hembra".
Y me quedo atascada.
¿Un elefante hembra? ¿No era una elefanta? Y de ser elefante, será, digo, 'una elefante hembra'.
Leerlo escrito en un medio serio y bajo la firma de un escritor serio me hace dudar de quienes en mi infancia me enseñaron a distinguir el elefante (el macho) de la elefanta (la hembra). Que no se si fueron mis padres o Walt Disney, de verdad. (El DRAE recoge ya el término en su edición de 1803. Hace dos siglos. Hay que ver el tiempo que necesitan algunos para asumir que la especie tiene géneros. Aquí).
Ante la duda, extrapolo. Veamos el resultado:
¿La yegua es un caballo hembra? ¿Es la gallina un gallo hembra? ¿Es la mujer un hombre hembra?

7 comentarios:

Nahum dijo...

¿Y si solo fue un error de alguien que no sabía que la palabra elefante tuviera femenino? De la yegua y la gallina lo sabemos; yo lo desconocía del elefante. Igual que lo desconozco del ornitorrinco, del pez o del jabalí... Y si alguna vez me tuviera que referir a sus femeninos pondrían ornitorrinco hembra, supongo.

No sé, Lucía, no creo que haya ideología de género detrás, sino un mero desliz de algo sin importancia (no creo que las elefantas vayan más allá...).

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Es evidente que es un error. Voy a atemperar el comentario. Gracias.

Diana dijo...

Si este tipo de reivindicaciones es todo lo que ha quedado del movimiento feminista en este - aquel - país, algo bastante grave sucede. Me voy a permitir hacerte, Lucía, una pequeña recomendación bibliográfica: Excitable Speech: A Politics of the Performative, de J. Butler; y, previamente, Cómo hacer cosas con palabras, de J.L. Austin, para familiarizarse con su teoría de los actos de habla. Y, a partir de ahí, ya sí que podemos ponernos a discutir.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Me pregunto si el resultado hubiera sido distinto si cuento lo mismo haciendo un chiste. O dos. Es decir, me pregunto si se hubieraa puesto en cuestión la herencia del feminismo si hubiera hecho algún chiste. Me pregunto qué tiene que ver una elefanta con el feminismo.
Me pregunto si he hecho tanto mal a las elefantas como parezco haberle hecho al feminismo.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Por cierto, Diana, no quiero discutir contigo, porque no quiero discutir con quien para hacerlo me pone como condición que haya comido lo mismo que ella. Voy bien alimentada, y bien nutrida intelectualmente. Perdona que no te corresponda con sugerencias de lecturas. No tengo tiempo.

Aitor Sancho de Pablo dijo...

Hola,
Últimamente me da por visitar blogs a horas intempestivas. El caso es que el buscador de Google me ha llevado a esta entrada un tanto antigua en cuanto a su publicación. Pero muy en boga. A mí, desde luego, me interesa mucho.
Y voy a irme por las ranas. En mi reportaje de Valerie Clark señale que un mg de veneno de una rana dardo dorada puede matar a dos elefantes macho africanos. Esta especificación de sexo y origen tiene cabida, ya que los machos son más voluminosos que las hembras y que sus homónimos asiáticos.
El caso es que, si no incidiera en que son machos, ¿los lectores entenderían que excluye a las hembras?
¿Qué debe primar, la corrección lingüística o el entendimiento por parte del lector? Igual es que estoy infravalorando a este último, pero me pongo en su lugar y creo que yo no caería en la cuenta de que solamente se refiere a los machos si no lo especificara.
Por cierto, me he reído bastante con lo del hombre hembra, es un final aplastante.

Aitor Sancho de Pablo dijo...

Hola,
Últimamente me da por visitar blogs a horas intempestivas. El caso es que el buscador de Google me ha llevado a esta entrada un tanto antigua en cuanto a su publicación. Pero muy en boga. A mí, desde luego, me interesa mucho.
Y voy a irme por las ranas. En mi reportaje de Valerie Clark señale que un mg de veneno de una rana dardo dorada puede matar a dos elefantes macho africanos. Esta especificación de sexo y origen tiene cabida, ya que los machos son más voluminosos que las hembras y que sus homónimos asiáticos.
El caso es que, si no incidiera en que son machos, ¿los lectores entenderían que excluye a las hembras?
¿Qué debe primar, la corrección lingüística o el entendimiento por parte del lector? Igual es que estoy infravalorando a este último, pero me pongo en su lugar y creo que yo no caería en la cuenta de que solamente se refiere a los machos si no lo especificara.
Por cierto, me he reído bastante con lo del hombre hembra, es un final aplastante.