23 de noviembre de 2009

Ella, siempre del lado interior de la acera


Define el protocolo como el arte de hacer bien las cosas. Se trata de Yolanda Amatriain, que ha obtenido una mención en un curso de protocolo. Es decir, ha asimilado el discurso y lo reproduce fielmente, que es lo que se exige, por lo general, para obtener una buena calificación.
En la entrevista, que se puede leer aquí, dice cosas, que le habrán enseñado, como éstas: «Si una pareja -hombre y mujer- pasea por la acera, él tendría que ir en el lado más cercano a la carretera por simple seguridad. Al igual que debería subir antes y bajarse el último de un ascensor, por si sucede algo».
Yo no lo acabo de entender. ¿Seguridad, por qué? ¿Y si hay quitamiedos entre la carretera y la acera? ¿Y si los establecimientos del otro lado de la acera están llenos de delincuentes ansiosos de encontrar a alguien para pegarle el tirón o escupirle una navaja? ¿Y si el peligro del ascensor está a la salida y no dentro de él?
Dudo entre hacer ese curso de protocolo o pensar que se trata de un paternalismo antiguo y el protocolo de esa escuela pertenece a otro siglo, a un siglo en el que la mujer era objeto de protección, porque era el sexo débil.
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