29 de octubre de 2009

La realidad de la ficción


Algunos de los actores actuales no habían nacido cuando se empezó a emitir en ETB 1 'Goenkale', la serie española más longeva. Ha cambiado mucho: intérpretes que vieron cómo sus personajes se desintegraban por necesidades del guión, o por otras exigencias que la productora no pudo o no quiso satisfacer, han vuelto con total naturalidad, como recién estrenados. El éxito de estas producciones es una suma de elementos corrientes con otros de potente carga dramática. Los primeros son verosímiles, mientras que los otros se suceden a una intensidad vertiginosa. Y lo que hace que ese dramatismo sea digerido sin que el espectador se vea atacado por una risa floja es el realismo feroz de lo cotidiano. Lo rutinario otorga carácter de naturaleza a lo extraordinario. Por eso debe ser creíble. Puesto que las tramas hablan de hijos ilegítimos, de robos, etc., aquello que se refiere al día a día, por ejemplo, de los medios de comunicación, debería aproximarse a la realidad, aunque no se someta a ella.
Que me aspen, que diría un viejo manchego, si he visto alguna vez a periodistas aplaudir a los comparecientes en una rueda de prensa. La escena que se reproduce en la serie es una rueda de prensa en el Ayuntamiento de Arralde. La alcaldesa habla ante los periodistas; una de ellas pregunta; contesta el ertzaina; la alcaldesa agradece a un ciudadano su heroísmo y los periodistas, entusiastas, rompen en aplausos. Ni que les hubieran dado la receta infalible del bacalao al pil pil. Pero aún más fantasioso es que los habitantes de Arralde lean un único diario, y que ése sea el Gara.

Publicado en El Correo, 29/10/09
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