26 de octubre de 2014

La ternura de la lucha por la vida

Mil novecientos ochentaitantos. Me cuenta que ha salido a Algorta a comprar una maceta. Me sorprende porque ese tiesto de las escaleras de subida a la casa, a Walden, la vivienda de Ramiro Pinilla, lleva roto mucho, pero mucho tiempo. Los cinco o seis peldaños están flanqueados por un muro también escalonado sobre el que reposa el tiesto.
Esa mañana se ha asomado y ha visto que la planta, un geranio, había echado un nuevo brote por la rendija. Y se ha ido hasta Algorta a comprarlo porque esa lucha decidida por vivir le ha producido ternura.
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