25 de octubre de 2012

Ven, hombre, ven


Queridos amigos:
Quiero pediros una cosa, o dos, no sé si son distintas o la misma con una forma distinta.
Es suficiente acercarse a cualquier acto que tenga como eje la igualdad de los sexos para comprobar que la asistencia es abrumadoramente femenina. Suele hacerse referencia a ello en las intervenciones. El problema es que ese discurso se dirige a los hombres que acuden, a los que sí van, que suelen ser, precisamente, nuestros cómplices.
Especialmente doloroso es cuando se trata de actos de lucha contra la violencia machista. Como si los derechos humanos de las mujeres fueran una reivindicación exclusivamente femenina y no concerniera a los hombres.
La paridad, la presencia igualitaria, la subrepresentación de las mujeres en determinados ámbitos también son reivindicaciones femeninas y cuando ellos lo plantean es por cumplir con la ley. Y no siempre.
Pues bien, amigos míos, quiero pediros una actitud mucho más activa por la igualdad, quiero pediros que os sintáis concernidos y que lo manifestéis, que habléis y comentéis las desigualdades desfavorables a las mujeres, que manifestéis vuestra indignación, que no os quedéis callados.
Y si sois de esos a quienes a veces invitan a mesas de debate, que os preocupéis por la composición de esas mesas, por la presencia de mujeres en ellas y, si es posible, propongáis nombres… incluso para sustituiros.
Creedme, no es un favor que nos hagáis a nosotras, os lo hacéis a vosotros mismos.
Cuento con vosotros.
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