15 de octubre de 2012

La celda de los salivazos en versión siglo XXI



"¿Ha oído usted hablar al menos de la celda de los salivazos que un pueblo imaginó recientemente para demostrar que era el más grande de la tierra? Una caseta fabricada de manera que el condenado está de pie, pero no puede moverse. La sólida puerta que le encierra en su cáscara de cemento se acaba a la altura del mentón. Por lo tanto, solo se ve su rostro, sobre el cual cada guardián que pasa escupe abundantemente. El preso, emparedado en la celda, no puede limpiarse, aunque es cierto que le está permitido cerrar los ojos. Pues bien, querido amigo, ése es un invento de los hombres. No han necesitado a Dios para esa pequeña obra maestra".
Camus, Albert. La caída. Alianza ed. Madrid. 2010. Pág. 97

¿Y tú?, ¿a quién condenarías a esa celda?
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