4 de junio de 2012

Las respuestas dictadas

Es viernes. Estoy oyendo una entrevista en la radio. Es un corredor de motos esperando su triunfo en Montmeló, Márquez. El periodista le ha preparado una última pregunta.
A mí la entrevista cómo género me encanta. Me gusta como lectora y como periodista. Álex Grijelmo ya dejó escrito que la entrevista es un género muy creativo. Ya sé que puede resultar obvio, pero necesita un titular -una frase corta que se entienda y tenga tirón-, necesita una entradilla y, en mi opinión, necesita una última pregunta. Y si la respuesta es esa que te deja mirando a la pared sin pasar la página del diario, el objetivo está logrado.
Quizá no sea tan obvio, porque algunos periodistas parecen no saberlo.
Vuelvo al viernes. El entrevistador le ha preparado una última pregunta a Márquez:
-¿Tienes algún mensaje de agradecimiento para esos seguidores tuyos que han venido a Cataluña a animarte?
Cómo para no tenerlo.
Márquez podría haber contestado cosas como... "Sí, que les den", "Sí, que se caigan y los atropello con la moto", "Sí, que no se gasten el dinero en la entrada".
Pero es un tipo bien educado y contestó lo que el periodista le había dictado.
Hubo un tiempo en que lo peor era ser un periodista que escribe al dictado. Es peor ser un periodista que dicta las respuestas.
Y en RNE, oye.
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