11 de octubre de 2011

Es feo generalizar

Éste fue el titular con que El País informó el sábado de la concesión del Nobel de la paz a las liberianas Johnson-Sirleaf y Gbowee y a la yemení Kerman.
Hay algo que chirría extraordinariamente: ¿Por qué optaron por decir 'Las mujeres...' cuando solamente se trata de tres?
Las generalizaciones son feas y en periodismo constituyen un peligro. Las mujeres no son un colectivo homogéneo. Es más, ni siquiera son un colectivo, sino muchos. Sin embargo, no es extraño que tanto en los medios como en conversaciones de taberna se hable de ellas como si tuvieran características comunes y no hubiera ni diferencias ni discrepancias.
Hay una regla que resulta muy útil para detectar errores en el enfoque de ciertas informaciones. Consiste en invertir los términos, en sustituir aquello que tiene tufillo de discriminatorio por su antónimo, o por un término similar que nos resulte muy familiar. En este caso, sustituimos 'Las mujeres...' por 'Los hombres ganan el premio de economía'. Suena raro, muy raro.
Veamos si fue ése el titular que eligió el mismo diario para dar cuenta del último de los premios Nobel, el de economía, a dos estadounidenses, Sargent y Sims.

¿Por qué no reprodujeron un titular similar si eran dos hombres?
Pues porque es una generalización que no solo no informa sino que confunde.
¿Por qué, entonces, incurrieron en esa generalización en el caso de las libanesas y la yemení premiadas? Es más: ¿Por qué al premio Nobel de la paz lo llaman 'el premio de la paz'? ¿Les asegura armonía y sosiego eternos?
Y por seguir preguntando, ¿por qué salió Emakunde manifestando su contento por la concesión de este premio?
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