8 de enero de 2016

De chistes sin gracia alguna

Hay chistes que tienen poca gracia o, incluso, ninguna. Son esos chistes que inciden directamente sobre la parte más sensible de nuestro ser, que ridiculizan valores preservados por otros, sobre cuestiones que hacen referencia al sometimiento de una parte de la sociedad a los privilegios de una clase o incluso a su dominación...
Que nos hagan gracia o no depende de nuestra idiosincrasia y ésta de un conjunto de vivencias positivas o no. Los hay de muchos tipos: Machistas –“No quiero una novia diésel, porque chupa poco”–; racistas –“¿Qué es un negro en la nieve?”. “Un blanco perfecto”–; homófobos ­–“Vivan el vino y las mujeres”. “Es que soy gay”. “Pues vivan la Shandy y las mujeres”–; contra determinadas etnias –“Esta noche en ‘Cuarto milenio’ contaremos con el testimonio de un ciudadano que asegura haber visto a un gitano en urgencias esperando solo” –; contra ciertas nacionalidades –“¿Cómo se inventó el hilo de cobre?”. “Dos catalanes tirando de una moneda de dos céntimos” –. Seguir leyendo.
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