30 de diciembre de 2015

Cada vez que te llevas el cubierto a la boca dices 'Hummmm'

Estaba yo sola en la cocina, con ella, con mamá.
Estaba en la parte de la mesa (roja, de formica) en la que hacía los deberes. El armario, a mi espalda. Mamá, enfrente, en los fogones o la fregadera. Probablemente, ella estaba en saya, en combinación. Blanca.
A una de éstas, suelta una carcajada, de aquellas que eran pura alegría, que le iluminaban los ojos; una carcajada elegante como las suyas, porque mamá era pura elegancia.

Le pregunto:
-Mamá, ¿por qué te ríes?
-Porque cada vez que te llevas el cubierto a la boca dices 'Hummmmmmm'.

Era coliflor con besamel al horno.
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