26 de junio de 2010

Algunas preguntas que debemos hacernos


Preguntas que debemos hacernos

El año próximo, 20.000 personas colgarán, otra vez, en alguna pared, el santoral propio de la época: el álbum de fotos de los bomberos de Bilbao. Quizá alguien haga uso de su función adicional, el calendario. Pero quienes lo compran, y quienes toman sus precauciones para no quedarse sin él, quizá no aprecien tanto que recoja el orden de los días, las semanas y los meses, que establezca cuándo es lunes o domingo, como las estampas de los nuevos santos. Y ahí empiezan a agruparse esas imprescindibles interrogaciones que deberían acompañar cada una de nuestras decisiones. ¿Estamos ante una versión bilbaína del calendario Pirelli?
¿Por qué hacen los bomberos cada año ese calendario? La razón que alegan es que necesitan financiación para participar, esta vez, en las Olimpiadas de Policías y Bomberos que se celebrarán en Nueva York. Vale. Es recomendable que los bomberos se mantengan en forma y acudir a eventos deportivos es un estímulo inigualable, sobre todo si, además, se vuelven con algunas medallas colgadas del cuello. La Ertzaintza, otro cuerpo que debe contar con buenos ‘ídems,’ lo ha resuelto subvencionando estas salidas deportivas y reconociendo lo logrado en ellas como méritos. Si los bomberos de Bilbao quieren ir a Nueva York, que vayan y que el gasto lo sufrague el la institución pertinente; si es cosa de ellos, que se lo paguen de su bolsillo, como usted y su vecina. O vecino.



El calendario 2011 de los bomberos de Bilbao tiene muy poco de bomberos de Bilbao. En primer lugar, porque, según informaron los medios esta pasada semana (en algún diario, además, en primera), quienes aparecerán en las imágenes no son siempre los verdaderos bomberos, sino en al menos una de ellas, un aspirante, Jon Arce, que hace horas de gimnasio para optar a las oposiciones y estar en disposición de obtener la plaza. En segundo lugar, la mujer que es rescatada por los bomberos no es una bombera, sino una figurante, Sandra Martín, que trabaja como secretaria y animadora de baloncesto. Es decir, es una actriz a la que los bomberos (¿los bomberos?) han pagado para que pose, porque una bombera de plantilla no puede ser rescatada por sus compañeros, o porque no puede aparecer en tetas en el calendario. Además, tras esas fotos hay un fotógrafo profesional, un equipo de realización, un equipo de trabajo que provoca un incendio, un megáfono que indica cuándo deben actuar y cuándo parar, una coreografía ensayada. Es decir, un negocio.
Era bonito mientras los bomberos eran bomberos, el fuego quemaba y ahogaba, las víctimas eran salvadas, los bebés se aferraban al cuello de un hombre sudoroso y tintado de humo. Era bonito mientras era genuino, mientras era verdad.
¿Sigue siéndolo o se trata de una pose? Ah, donarán una parte de los ingresos a una ONG. Donarían más si no tuvieran que pagar a tantos. Y tantas.
¿Nos formulamos preguntas o hacemos como que no sabemos? Por hacer un experimento: Compare usted esas fotos hechas en Botica vieja con la del bombero que sacó a un niño de los escombros de una casa derruida en el terremoto de Haití. ¿Es la misma emoción?

Publicado en El Correo.
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