8 de noviembre de 2009

Hay caras humanas en la política


En las antípodas
Jesús Loza Aguirre, parlamentario/Asier Abaunza, concejal
Un noble oficio, a pesar de todo


Asier Abaunza ya conocía el Parlamento de Vitoria: había acudido como espectador. Jesús Loza Aguirre se conoce esos pasillos al menos tan bien como su casa. La conversación transcurre en uno de los despachos de este vetusto edificio. Asier es el más joven de los concejales del Ayuntamiento de Bilbao. Nació en 1978 y echó a andar poco más o menos a la vez que el Estatuto de Autonomía del País Vasco. Quizá porque nació en un Estado autonómico, su anhelo hoy es ver a Euskadi codearse de tú a tú, con rango de nación, con los viejos y grandes países europeos. A Jesús le quedan tres años largos de parlamentario en Vitoria y después no sabe qué pasará. Al escucharles, pareciera que hubieran intercambiado los guiones: Asier habla con prudencia y Jesús pone el entusiasmo, aunque a ambos les sobran de las dos cualidades.
-Lleva en la política desde 1983 y en el Parlamento desde 2001.
-Jesús Loza: Sí, antes he ocupado distintos cargos y en 1999 volví durante un año a ejercer la Medicina.
-¿Cómo fue?
-Jesús: Duro. Yo soy hematólogo y aunque las enfermedades son las mismas, los tratamientos son distintos. Estaba en cargos públicos desde 1983.
-Entonces no había ni sida.
-Jesús: Justo empezaba.
-Y es el parlamentario más viejo.
-Jesús: ¿El mayor? No creo, pero de los mayores, sí.
-¿Por qué se metió en política?
-Jesús: Llevaba en los aledaños muchos años y un día me contactó Fernando Buesa y me ofreció ir al Ayuntamiento en la candidatura. «Me quedáis muy a la derecha», le dije. Su respuesta fue: «Hasta ahora sólo has dicho lo que hay que hacer. ¿Por qué no das el paso y te pones a trabajar para hacerlo?». No pude decirle que no.
-Fue un gran político, ¿no?
-Jesús: Extraordinario, como político y como persona. Fernando podía vender frigoríficos en Alaska.
-¿Asier?
-Asier Abaunza: Siempre me ha interesado la política porque es una forma más para cambiar las cosas. Empecé en el movimiento asociativo de las ONG con esa misma idea. En el año 2000, se había roto el pacto de Lizarra, se había roto la tregua de ETA, arreciaban las críticas contra el nacionalismo vasco y consideré que era el momento de dar un paso adelante. Me afilié en Iruña, donde estaba entonces estudiando, y comencé a militar. Fui dejando las otras asociaciones a las que pertenecía y me volqué en el partido. (+)

Despiece, aquí.

Publicado en El Correo, 8/11/09.
La foto es de ?.


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