11 de febrero de 2012

80 llamadas y 20 segundos


Él mismo lo dice en el texto titulado 'Orígenes de un escritor de no ficción'. Había leído que una actriz estaba alojada en un hotel de Brooklyn y decidió dar con ella. En aquel momento, Brooklyn disponía de más de 200 hoteles. Cuando llevaba 80 llamadas, dió con ella. El reportaje le valió ascender de recadista del Times a reportero.

Gay Talese narra ésta, y otras muchas historias, en el libro de la imagen, 'Retratos y encuentros'.  Dos de ellas me han provocado especial admiración.

Tom Wolfe atribuyó a Talese haberle introducido en la literatura de no ficción. Y al leer este libro se entiende porqué. Arranca con un retrato de 'Nueva York, ciudad de cosas inadvertidas'.
Y en el tercer párrafo escribe:
“Los neoyorquinos se tragan cada día 460.000 galones de cerveza, devoran 3.500.000 libras de carne y se pasan por los dientes 34 kilómetros de seda dental. Todos los días mueren en Nueva York unas 250 personas, nacen 460 y 150.000 deambulan por la ciudad con ojos de vidrio o plástico”.

Veamos. Para leerlo en alto se necesitan 20 segundos; probablemente, solamente 10 si la lectura es muda. ¿Eres capaz de calcular cuánto tiempo le ha llevado recabar los datos necesarios para esos 20 segundos de lectura? Probablemente, más que las 80 llamadas a hoteles de Brooklyn.

Otro de los retratos se titula ‘Don malas noticias’, sobre un redactor de obituarios. Qué placer provoca su lectura, qué profunda admiración hacia quien mira y narra de esa forma. Pero probablemente los que más me ha gustado leer han sido los cuatro últimos, porque en ellos Talese habla de sí mismo y de cómo se fue enredando en el periodismo.

Quizá también porque, cuando sabes que algo se acaba, todo es más intenso.
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