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27 de febrero de 2011

La esposa de Ardanza cuenta cosas



La conversación la mantuvimos en la redacción de El Correo, en el despacho del director, que ese día estaba en Vitoria. Yo le había llamado unos días antes para explicarle que quería una entrevista. Le dije que lo pensara. "Llámame mañana". No era fácil que Mari Glori Urtiaga -como la llaman sus amigos y familiares- dijera que sí a una entrevista para El Correo.
Ya habíamos empezado a grabar cuando llegó Ignacio Pérez, el fotógrafo. Fue él quien sacó los problemas con la construcción de la casa y la salud del exlehendakari. La casa de Kanala les ha dado grandes dolores de cabeza. Hablamos de ello, pero fuera de grabación. Dentro de unas semanas, emprenderán la obra para ajustarla finalmente a la legalidad. Tienen que bajar 30 centímetros el tejado.
Yo diría que, si existe un carácter vasco, Gloria Urtiaga encaja en el prototipo.


Consorte de José Antonio Ardanza, exlehendakari
Gloria Urtiaga

"He sido su crítica más descarnada"

Estudió Magisterio y se jubiló como maestra al cumplir 60 años, hace nueve. Gloria Urtiaga nació en Gernika y durante el tiempo que José Antonio Ardanza, su marido, fue lehendakari -entre 1985 y 1999- siguió ejerciendo su profesión. Iba a la escuela con escolta. El actual presidente de Euskaltel y su esposa tienen dos hijos y tres nietos de 12, 8 y 4 años.
- ¿Cómo se conocieron?
- Nos presentó una amiga en la Universidad de Deusto. Él estaba en Derecho y yo estudiaba francés. Teníamos 21 años. Como él era de Elorrio y yo de Gernika, nos veíamos en el tren.
- ¿Cuánto estuvieron de novios?
- Mucho, seis años. Primero, por la carrera; luego, por la clandestinidad.
- ¿Cómo se llaman entre ustedes?
- José Antonio. Bueno, como hablamos en euskera, le llamo 'gizona'(marido). Él Mari Glori, pero yo no le digo 'cariño' ni nada de eso.
-¿Qué tal está de salud después del infarto?
- Fenomenal. Dentro de nada dejará de tomar algunos medicamentos, así que bien. Porque yo le vi muerto. Soy muy nerviosa, pero en aquel momento tuve una lucidez y una calma que luego no me reconocía.
- ¿Qué hizo?
- Llamar por teléfono. Estaba blanco, cubierto de sudor frío, hablaba muy despacio, pero me decía que no me preocupara, que se le pasaría. Enseguida llegaron los sanitarios, le diagnosticaron un infarto y decidieron llevarle a Cruces en helicóptero. Cuando lo oí pensé lo peor, hasta que me dijeron que era lo normal en esa zona (Kanala, la ría de Gernika).
-¿Ha cambiado sus hábitos?
- Él es muy pausado. Nos gusta comer y también un buen vino.
- ¿Cómo vivieron su intensa dedicación a la política?
- Si algo ha sido problema entre nosotros, y yo he admirado en él, es la capacidad de compromiso, de dar un paso adelante por Euskadi. Cuando éramos novios, él militaba, pero no me dijo nada porque los riesgos eran enormes. A mí me chocaba esa entrega porque yo no tengo esa generosidad, aunque compartimos ideales. El siguiente paso fue ser alcalde de Mondragón. Llevábamos allí 12 años. Era un pueblo conflictivo, con mucha gente de ETA y radical. Tendría 30.000 habitantes, sin recursos económicos y, después de la dictadura, era el primer experimento con alcalde democrático. Y lo acepta, ¡lo acepta!, sin dejar su trabajo porque no tenía remuneración. Yo no salía de mi asombro. Le decía: 'Estamos haciendo el tonto. Solo tenemos disgustos, manifestaciones delante de casa, los niños asustados…'.
- ¿Usted se opuso?
- Sí. Pero él lo lleva tan dentro… Para mí ese es el mayor enemigo y el mayor punto de admiración.
Sin cena de aniversario
-¿Cómo vivió su elección como lehendakari?
- Él era diputado general de Guipúzcoa. La primera noticia fue un viernes por la noche. Estábamos con los niños jugando al dominó después de cenar. Sabíamos que había problemas en el partido. Teníamos la televisión puesta y de repente dicen que los sustitutos de Garaikoetxea podían ser Cuerda o Ardanza. '¡Bah...!, Nada, cosas que dicen...', comentamos.
-¿Entonces lo descartaron?
- Sí. Pero un 20 de diciembre, fecha de nuestro aniversario, José Antonio me dijo que saldría un poco antes para irnos a cenar fuera. Por la tarde llamó Román Sudupe, entonces presidente del EBB. '¿Qué pasa?, ¿pasa algo?'. No me dijo nada. Después me llamó José Antonio. Ya se lo habían propuesto. Yo le dije: 'No tienes ningún problema. Rompe el carné del partido y ven a casa'.
- ¿Eso le dijo?
- Se fue a Bilbao (a la sede del PNV) y él suele decir que ni en una comisaría de Policía en la época franquista habría tenido semejante presión. A las 6 de la mañana volvió a casa y me dijo: 'Ya está, ya les he dicho que no'.
- Pero usted ya se había quedado sin cena de aniversario.
- Ah, claro, esa y tantas... Después, fue a la asamblea general y ya no pudo negarse.
- ¿Qué edad tenían sus hijos cuando llegaron a Ajuria Enea?
- El niño 9 y la niña 13. Fue mucho engorro. Cuando era alcalde, ya les habíamos explicado que los ataques venían del mundo radical y de ETA. Pero, al ir a Vitoria, venían de gente que hasta unos días antes había sido de nuestro propio partido. Para los niños fue un desconcierto terrible.
- ¿Cómo aprendió a ser lehendakari consorte?
- A golpes, por intuición. Todo eso de asesores de imagen antes no existía. Una maestra de escuela que aprende cómo hay que vestir a las diez de la noche y a las doce de la mañana...
-Usted es una persona elegante.
- ¡Gracias! Me gusta verme bien. Me quitaba la bata de maestra y me vestía de mujer del lehendakari. A mí no me preocupaban esas cosas, sino el follón en que estábamos metidos. ¡Cómo saldrá mi marido de esta!, pensaba.
-¿Recibían visitas de familiares o amigos en Ajuria Enea?
- Sí. En Ajuria Enea hay una vivienda privada. Con una escolta de nueve personas es difícil ir a comer a casa de un hermano o de un amigo. Parecía que los hombres de Harrelson habían invadido la escalera. Lo haces una vez.
El centro de atención
-¿Fue un respiro dejarlo?
- Sí, y él lo tenía muy planificado. Aunque tengo que decir que, para unas personas como nosotros, ser lehendakari de Euskadi es el máximo honor.
- Tras el relevo, ¿la esposa de Ibarretxe le consultaba?
- Eso queda entre ella y yo.
- O sea, que sí.
- No voy a contestar.
-¿Qué aprendió usted de aquella experiencia?
-Me permitió acercarme a gente muy dispar que deseaba hacerme partícipe de sus problemas. Me era muy difícil decir 'no' a asociaciones que trabajan por unos objetivos que yo compartía totalmente. No me costaba nada hacer causa común. Me llegaban al corazón. Y eso enriquece, hace tolerante.
- ¿Su marido cambió mucho?
- Hoy es igual en su humanismo, en su ilusión por comprometerse. Las manías se nos van acentuando. Yo he sido su crítica más descarnada.
- ¿Qué es lo que peor llevó?
- Lo que sufrieron nuestros hijos. Y yo, con lo tímida que era, ser el centro de atención. Me decía: '¿Qué hago aquí? ¡Qué mal marido elegí!'
- ¿Cuándo se jubilará él?
- Yo ya le animo. Pero es muy controlador. Sabe todo lo que hay en casa, en el congelador... Como no me gusta eso, ya le dije: 'Cuando te jubiles, igual me divorcio'. Me contestó: 'Pues divórciate. Yo voy a ir detrás de ti'. Me gustó porque no dice esas cosas a menudo.
- Ahora que sabe todo esto, ¿cómo reaccionaría si supiera que iba a ser lehendakari?
- Le diría lo mismo: 'Rompe el carné y ven a casa'.
La foto es de Ignacio Pérez.

22 de agosto de 2010

Uranga mordió la bala

Hoy hace 30 años ETA atentó contra José Javier Uranga Santesteban, director del 'Diario de Navarra'. Pedro Gorospe, apodado 'Txato el viejo' lo acribilló a tiros. Le metió 25 balas en el cuerpo, 25. Uranga, milagrosamente, sobrevivió.

Lo cuenta Florencio Domínguez en 'Dentro de ETA. La vida diaria de los terroristas', editado por Aguilar en 2002.

19 de abril de 2010

Cuando el periodismo acata la versión de la fuente

La defensora del lector de El País, Milagros Pérez Oliva, reflexiona ayer sobre aquellas informaciones en las que no se respeta la presunción de inocencia de los detenidos.
Dice:

"En 'Últimas noticias sobre periodismo', el escritor y periodista Furio Colombo habla de un tipo de informaciones en las que la fuente tiene tal preeminencia que anula la distancia crítica del periodismo. Las denomina "noticia acatamiento" y son aquella en las que el periodista y, por tanto, el medio, asumen como propios los puntos de vista de la fuente. La noticia es presentada de forma acrítica y en sintonía con el interés objetivo de la fuente, que no tiene por qué ser ilegítimo. El riesgo de incurrir en "acatamiento" es especialmente alto en aquellos ámbitos en que se produce una asimetría entre la fuente y el periodista: cuando la fuente es única, es decir, cuando maneja información importante que no es posible o es muy difícil de obtener por otras vías, y puede disponer discrecionalmente de ella. El problema se agrava cuando la divulgación de esa información juega además un papel importante en la defensa de los intereses corporativos o particulares de la propia fuente. Es el caso, por ejemplo, del abogado de parte que filtra datos de la instrucción que le son favorables". Sigue.

5 de septiembre de 2009

Aranalde, segunda parte


Éstas son las fotos que el diario El Correo ha utilizado para dar una importante exclusiva: Jokin Aranalde, padre de Maite Aranalde, también se fugó de la justicia, como su hija, pero 7 años antes. Lo cuenta O. B. O. aquí. Ambos son etarras. Si fueran presuntos, no se habrían dado el piro.

Cosas que me llaman la atención:
1.- Una compañera de RNE ha dado la noticia en el informativo de las 14 horas como si el hecho se hubiera sabido en una rueda de prensa. Es decir, sin reconocer que la noticia era exclusiva de un diario, y fruto del trabajo de un profesional.

2.-Esa foto de la mesa representa mucho. Lleva este pie de foto: "Ainhoa Ozaeta, Arnaldo Otegi y Jokin Aranalde, en una rueda de prensa celebrada en 2002". ¿Quién es comparsa y quién manda?


3.-El padre se fue en 2002 y de nada ha servido en esa familia el sufrimiento de su pérdida o alejamiento. Ella ha seguido su senda.

4.-Ella tiene cara de persona bondadosa. El padre, en esa foto, parece albergar el secreto de la felicidad.

Acaso haya personas a las que matar, o colaborar con ello, les proporcione felicidad.